Nuestro aceite de oliva

En nuestra cultura siempre ha estado presente el aceite, de oliva. Es en los países ribereños del Mediterráneo donde se obtiene el 98 % de la producción mundial. Se conoce su cultivo y consumo ya en el siglo V a.C en Siria, Líbano, Egipto y más tarde en Grecia, Italia, llegando a la península ibérica por medio de los fenicios. También se utilizaba para fines cosméticos.

Hoy en día en nuestra cocina es imprescindible la presencia del aceite de oliva. Aporta aroma, suaviza los alimentos, es bueno para combatir el colesterol, previene el envejecimiento celular y la formación de células cancerosas, rebaja los niveles de glucemia, endurece los huesos, entre otros muchos beneficios.

La denominación de “aceite extra virgen” tiene como principal característica que es fruto del primer prensado de la oliva y su obtención debe realizarse únicamente por un proceso mecánico, no pudiendo sobrepasar los 0,8 grados de acidez.

En Cataluña la variedad de oliva estrella es la “arbequina” que debe su nombre a la población de Arbeca, en Lleida. Las denominaciones de orígenes más apreciadas y con mayor producción son las de Les Garrigues en Lleida y  Siurana, Baix Ebre-Montsià y Oli de Terra Alta en Tarragona. Su consumo está  muy extendido y no se concibe un buen “pa amb tomàquet” sin el correspondiente aceite de oliva. En Turquía se practica un tipo de lucha libre en la que los contendientes se embadurnan del preciado producto.

En estos días, el aceite está presente en los medios de comunicación y en las conversaciones del sector de la restauración. La adecuación a partir del 1 de marzo a la normativa europea, exigirá que todos los establecimientos, tengan que servir el aceite en embases de un solo uso y que por lo tanto, deban desparecer las aceiteras que durante tantos años han acompañado a las mesas. Una medida que sin duda, incrementará la calidad del servicio hacia el cliente.

Restaurant Masia Can Pau Torrents, 1 de marzo de 2014